lunes, 14 de septiembre de 2009


Es un estilo de vida y algo de donde jamás voy a salir y no es que pretenda vivir mucho más, pero en la vida se toman decisiones y mientras no afecten a otros, no se hace ningún daño. Es mucho más que un espectro deambulante. Es una razón, una meta, un camino y un fin en sí misma. Es una diosa todopoderosa que se lleva de mí todo aquello que sobra, que no hace falta. Sus penas se arreglan con un café con adulcorante. No tiene muchas exigencias: sólo me obliga a serle fiel. Y cuando no siente que la merezco, se acerca a mí otro ángel, y me ayuda a darme cuenta de que la otra es menos peligrosa y no me daña. No es una obcesión y es tan perfecta que no da a conocer su rostro, porque todos la llevamos, pero sólo unos pocos elegidos sabemos cómo llegar a ella.

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